Algodón de azúcar y manzanas de caramelo

La gracia de la Fe nunca me fue concedida. Ver la estampa, no obstante, de los nazarenos esperando el sonido de la campana que se acerca para reanudar la marcha, no me es indiferente como malagueño y no es ajena a mi trayectoria vital.

La vi durante años, trabajando siempre, esquina Alameda con Puerta del Mar, de niño, junto a mi padre en el puesto de algodón de azúcar y manzanas de caramelo que teníamos, y cuyos olores en la memoria aún se me entremezclan con el del incienso que la imagen evoca.

Mi Semana Santa nunca fue de vacación ni disfrute; y sí de envidiar las bolas de cera que otros niños llevaban en sus manos. De eso no tiene la culpa nadie. Se lleva y ya está.

La instantánea, curiosamente, sí me ha producido añoranza de aquellos años inocentes, recordándome la frase de Hersson Pirabota que decía que “Las fotografías más bellas son aquellas que te generan recuerdos. INCLUSO SI AÚN NO LOS HAS VIVIDO”.

Así que.., aún estoy a tiempo.

Manuel Huertas es abogado. Síguele en Twitter: @ManuelHuertasTV