El favor que enjugó la lágrima

En este valle de lágrimas, la Virgen María representa la esperanza en el ser humano. La Madre de Dios, como abogada nuestra, ejerce como mediadora permanente.

No se cansa de enjugar nuestras lágrimas, cuando aparecen en nuestros rostros,  conscientes de nuestra vulnerabilidad y debilidad.

Sus favores, dan dimensión a nuestras aspiraciones.

Con su presencia discreta, la Virgen de Lágrimas y Favores da sentido a una piedad y caridad que necesito para encontrar sentido a mi vida.

Cuando el amor obliga, rezo a mi Madre, con la certeza de ser escuchado.

José Antonio Trujillo es columnista de Diario Sur y Directivo del Colegio de Médicos de Málaga. Síguele en Twitter: @joseatrujillo