Fe en la agonía

La vida a menudo transcurre bajo una nube de incienso que no nos deja ver la agonía de los que nos rodean. De los que nos necesitan, pero que no acabamos de ver, porque quizás tienen, o tenemos, la mirada perdida. Hay muchos crucificados que nadie saca a hombros, aunque se lo hayan ganado a pulso por el sufrimiento padecido. Pero la capacidad de aguante de los hombres parece no tener límite. Siempre queda la esperanza de la resurrección interior. Hay que tener fe. En la gente.

Javier Recio es Subdirector de Sur. Síguele en Twitter: @Javier_Recio