Glamour

Cualquier desconocido que lea esto (no quiero pensar ya en conocidos) se echará las manos a la cabeza, pero aún a pesar de ser de ciencias, me considero una persona de momentos, de instintos, y sobre todo de impulsos; y quizás no tanto de reflexiones, razonamientos o análisis milimétricos, sobre todo cuando me refiero a determinadas cuestiones. De ahí mi definición tan mundana, aparentemente frívola, pero estoy convencido de que por muchos compartida.

La Soledad es una estrella de cine oscarizada, con un halo de luz inigualable; trágica, pero contenida; expresiva, pero íntima. Representa el glamour, la distinción y la diferencia. Y la fotografía es la forma en la que nuestro cerebro dibuja los recuerdos; recuerdos  infantiles de la mano de un familiar fallecido, que la acerca año tras año de madrugada. Es “la Virgen del fular”, que llama tanto la atención por su figura. No cabe vulgaridad ni artificio, sino una soberbia exquisitez disfrazada de una apariencia sencilla . Es el glamour de una actriz eterna, cuya silueta se ilumina de forma mágica, igual que la protagonista de una película en blanco y negro, y que para tantos representa el simulacro de la Madre de Dios.

La Soledad es el glamour de la divinidad.

Sergio Bueno es economista. síguele en Twitter: @SergyBueno