La calle Durante

En algún lugar de algún otro está la calle Durante. Dicen que cuando la gente pasa por ahí el tiempo se toma un respiro. Y entonces el andar puede o no ser mecánico, sistemático, qué más da, si los relojes por fin estacionan, reposan y observan. Se les ha visto asombrados, desde su ventajosa posición, al notar que quienes por ahí transitan apenas respiran contemplando de manera simultánea el mismo horizonte, como si el destino aguardara indiscriminadamente en la misma estación. El tiempo hace una mueca traviesa cuando los caminantes, si acaso miran sus relojes no son capaces de notar que él ha dejado de avanzar y que son ellos los que le van dejando atrás.  De pronto, se desertiza el asfalto y el tiempo aprovecha para sacudirse el polvo y encender su tictac. Quién diría que a veces lo que precede y sucede, va como un hilo atado a nuestros pies.

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