Las reglas del juego

Podría dejar pasar las horas en esta parada de autobús y el teléfono seguiría sonando. Al otro lado esperan que haga algo, pero no estoy segura. Los chicos de paso han estado siempre ahí, en la primera fila de cualquier momento. Hablo de puntos con N. pero no me sigue. Detrás de uno siempre hay una letra que acaba siendo alguien. Parece no importarle demasiado, le oigo decir algo de V. Es el baile de nombres en el que acabamos como sin querer, la inicial parece ser la misma. Después me tocará a mí nombrar al correspondiente.
Más por inercia que por necesidad.

Sara Navas es periodista. Síguele en Twitter: @saranavasr9