Próximo destino: A la nada

También he visto puentes que no llevan a ninguna parte y partes que son todo para alguien.

No sé si esta soledad me abraza o me asfixia, ya no sé si lloro por ella, río por lo que fuimos o me ahogo en la laguna mental que se forma con la saliva que trago.

Se me arrugó el corazón de tanto darle forma de nube, me astillé las manos con la madera de buscarte en el cielo, porque aprendí que era más cómodo herirme a que te quedaras.

También aprendí a pecar con el silencio de anzuelo, y a pelear contra la corriente que nunca me llevó.

Pero el pasado pasa de largo aunque siempre vuelva y se siente a tu lado a darte el tiro de gracia. Yo paso de llorar y prefiero llover, mientras el mundo explota a mi alrededor, a sabiendas que mi próximo destino sea a la nada.

Adrian Morales es contable. Síguele en twitter: @AdrianMoraless