Sin cubiertas ante la Fe

Sin mis sandalias me conocerás, sintiendo a ‘flor de pie’. No hay dolor, ni frío, ni calor. Solo mi caminar descalzado, firme, para saldar la deuda con aquella promesa. Nadie juzga a quien no promete. Y ahí voy, en silencio, sorteando en mis pisadas lo que el adoquín me ofrece, esquivando la cera de las velas, consumando mi penitencia por dos. Si fuera necesario, incluso, lavaría después los pies de mi compañero nazareno, como en su día Jesús a sus discípulos. Porque mi fe no es sofisticada. Y tampoco entiende de cubiertas.

Dani Marín es periodista deportivo. Síguele en Twitter: @DaniMarin1