Somewhere under the rainbow

Corre, por el camino de baldosas amarillas que apago la tempestad de los días grises que nos acompañan, corre la brisa, como corre el tiempo que perdemos a cada paso que damos marcha atrás.

Corremos por llegar a donde no podemos, corremos por llegar antes que nadie a donde no debemos, y corremos entre gritos de silencio porque no escuchamos a nadie a nuestro alrededor. Corremos por miedo, corremos por interés, por no perdernos cuando tenemos todo perdido. Solo corremos porque una vez llegado el momento, nos damos por perdidos sin ni siquiera haberlo intentado.

No hay camino sin dirección, los pasos nos llevan hacia un infinito final que solo acaba con una carrera inacabada, con un gesto exhausto de dolor y angustia al ver el final de nuestros días mirado hacia atrás, a ese camino en el que tantos baches hemos saltado, esquivado y en los que también hemos caído para llegar hasta nuestro destino.

Y acaba, cada uno en su menta, o quedándonos a centímetros de ella, porque el final es eso, un camino que nos sabes dónde acabará para cada uno.

Yo me quedo aquí, para esperar a quien espera acompañarme en el mío, no todo va a ser correr y perder, si no esperar el momento adecuado para hacerlo.

Redry es ambientólogo y docente. Síguele en Twitter: @Redry13